La ruta por donde vuelvo a casa
es cada vez más inhóspita
empresas que cierran
tiendas y locales casi vacíos
la gente entristecida
un conocido que ya no está
porque se lo come un cáncer
futuros que se desmoronan
violados por la realidad
perros preocupados por sus dueños
ladrando a la incertidumbre
personas andando como fantasmas
con ojos abandonados
sobre las bocas secas y grises
y como banda sonora
mis pasos resonando
solitarios y estremecidos
por ese vacío descorazonador.
