Justiniano ha encontrado este verano
un trabajo temporal como camarero
para atender unas veinte mesas
pero ya el primer día
tiene mucha sed debido al calor
y como el dueño es un tirano
que le cobra lo que consume
ha decidido sorber con una pajita
cuando cree que no lo ven
de las diferentes bebidas
que sirve a los clientes
lo que origina una revolución
porque los clientes chivatos
se quejan amargamente al dueño
de que el nuevo camarero
al que han visto beber a escondidas
agachado detrás de una silla
además de estar embriagado
les sirve las botellas casi vacías
y que cuando se quejan por ello
les llama borrachines mentirosos.